¿Cómo elegir el rascador idóneo para nuestro gato?

El rascador es un artículo fundamental dentro de los utensilios que debe tener nuestro gato. Para un gato doméstico, que carece de los estímulos y elementos que le ofrece la Naturaleza para cubrir su instinto, nuestro hogar y sus muebles serán su fuente de juego, marcaje, etc. Vamos a indicarte porqué el rascador es tan importante y cuáles son los distintos modelos para que escojas el idóneo para tu mascota.

No podemos evitar que nuestro gato se comporte como un gato, ya que su instinto cazador y explorador le llevará a arañar sofás, escalar muebles, trepar por cortinas y buscar escondites en armarios y lugares insospechados. Si ofrecemos a nuestro felino juguetes y rascadores adecuados y le acostumbramos desde pequeño a usarlos correctamente, evitaremos que nuestro hogar parezca un campo de batalla felino; más aún si convivimos con dos o más gatos.

Podíamos resumir en cuatro las principales funciones o necesidades que cubre un rascador para un felino doméstico:

  1. Cuidado de las uñas. El gato necesita afilarse las uñas y renovarlas, ya que son un elemento básico en su existencia. El rascador le permitirá rasgar las capas muertas de sus uñas y de este modo regenerarlas. Al mismo tiempo, podrá limarse las nuevas capas. No debemos extrañarnos si encontramos en el suelo o en el rascador uñas caídas, puesto que es completamente normal y es signo de que nuestro gato regenera correctamente sus uñas.

  2. Marcaje del territorio. Nuestro gato necesita marcar su hábitat porque todos los felinos, incluso los domésticos, son animales muy territoriales. El rascador les permitirá marcar e identificar determinados espacios como propios.

  3. Ejercicio y desestresante. Tras horas de sueño y reposo los gatos necesitan descargar su energía, jugar, estirarse y hacer ejercicio. Hay rascadores que incorporan algún juguete o colgante; además los rascadores tipo torre les permitirán trepar, saltar, entretenerse… Por otro lado, un rascador les permite liberar estrés. Habremos observado que determinadas circunstancias alteran la tranquilidad de nuestro felino (visitas numerosas, cambios en el mobiliario y, en general, cualquier cambio en su rutina); el rascador se convertirá en el instrumento donde descargar su estrés.

  4. Salvaguarda de muebles. Paralelamente a todo lo anterior, si el rascador o los rascadores se convierten en el foco de atención del gato, evitaremos que estropeen sofás, camas, alfombras, etc. o, al menos, no maltratarán tanto nuestros muebles.

Debemos tener en cuenta tres cuestiones respecto a los rascadores:

  1. Elegir la ubicación idónea. El rascador debe estar en un espacio accesible para nuestro felino, cerca de su camita o de sus juguetes para que lo identifique como algo propio y para que lo utilice al despertarse.

  2. Educar desde el principio a nuestro gato a usarlo. Si nuestro gato es pequeño, deberemos enseñarle nosotros pasándole las uñas por el rascador, tal y como hacen los gatos; deberemos repetir esta acción cada vez que veamos que intenta rascarse las uñas en el sofá o en nuestra alfombra. También podemos ayudarnos de la llamada hierba gatera que les incitará a rascarse y a jugar en ese sitio concreto.

  3. Escoger el tipo de rascador más adecuado. En cuanto a los tipos de rascadores los hay de muy distintos tipos, desde el más sencillo que consta de una pieza plana colocada en el suelo, hasta los más elaborados con varias alturas, varias superficies y varias texturas. Para un gatito que está empezando, bastaría con un rascador sencillo y a medida que el minino crezca deberemos completar ese pequeño rascador con otros más grandes. Los rascadores para pared se adaptan a las esquinas de paredes y muebles y pueden resultar muy interesantes para un gato joven que le gusta marcar su territorio.

    En función de las necesidades de nuestro gato podemos optar por rascadores más complejos tipo torre. Siempre tendremos en cuenta la edad de nuestro gato, su agilidad, su movilidad y su carácter. Y, por supuesto, debemos asegurarnos que la altura del poste es suficiente como para que nuestro gato se estire por completo. El rascador tipo árbol es más completo con varias alturas, varias superficies, distintas formas y juguetes e incluso alguna cama o cueva. Desde su rascador torre el gato se sentirá seguro y podrá colocarse en una posición elevada, algo que también suele gustarles. Además, debemos considerar a la hora de escoger un rascador que, si tenemos varios gatos, tal vez les guste tener cada uno el suyo.

 

Terminamos resaltando la importancia de un rascador adecuado con el que nuestro gato disfrutará trepando, saltando, jugando y limándose las uñas; y además, salvaguardamos nuestro mobiliario.

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